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Tras el terrible accidente de esta semana en el que un ciclista ha sido aplastado por un coche de policía a toda velocidad he quedado traumatizado. Traumatizado por contemplar como las fuerzas del orden son capaces de matar. Todo lo contrario de lo que se espera de ellas. Estoy harto de presenciar como coches patrulla pasan a toda velocidad por mi barrio jugando a las películas. Y no entiendo qué causa policial puede justificar estas velocidades que ponen en peligro a todos los vecinos. Este accidente no es una casualidad. Cuando se consienten determinadas actitudes imprudentes en el cuerpo de policía acaba llegando la tragedia.

Y para colmo me encuentro con que la pobre víctima que lo ha perdido todo, que ha perdido la vida, resulta que es la responsable. Claro “es que no llevaba casco”. Aquí ya se cuadra el círculo pues resulta que además de que nos maten tenemos que cargar con la culpa. Y esto es gracias a la actitud cómplice de la propia DGT con la señora Segui a la cabeza. Esto es cómo si hubiera tipos pegando tiros en la calle y los muertos fueran responsables de recibirlos por no llevar chaleco antibalas. La pobre víctima fue arrastra 15 metros y murió de politraumatismos, la probabilidad de que habiendo llevado un casco se hubiera salvado es ínfima. En cambio la probabilidad de que el coche de policía fuera por encima de la velocidad permitida es muy alta. Yo diría que un estudio científico podría demostrarlo directamente. Se debería abrir una investigación que establezca la responsabilidad de los agentes cuanto antes. Claro que… ¿Cómo se me ocurre? La responsabilidad del conductor no se pone en entredicho. Los vehículos a motor que van por encima de los 30km/h o 50km/h permitidos son tan abundantes que todos los días contemplo como se hace la vista gorda. Casi todos los conductores me adelantan incumpliendo las distancias reglamentaria… y para colmo el otro día me para la policía por llevar un distanciador de seguridad (que obliga al coche a pasa alejado) y considerarlo ilegal.

No nos engañemos, esto es simplemente cruel e injusto. Los ciclistas se lanzan a un terreno hostil donde ponen en juego sus vidas. Las ciclistas contribuyen a mejorar la ciudad en miles de aspectos. Las ciclistas no se merecen ser acosadas, criminalizadas y además asesinadas.

Esto no es una broma, estamos hablando de muertes. Aquí no se puede ser tibio, aquí hay que ser contundente. Tenemos que apuntar bien alto. Los responsables de la seguridad del ciclista: la DGT, los servicios de tráfico de la ciudad, la policía. Aquí dejo constancia en forma de testamento ciclista que si algo me pasara, a todos ellos hago responsables. Exijo que si muero en bici se realice una investigación que determine quien fue responsable y en caso de ser el vehículo a motor que se enjuicie a la autoridad de tráfico que permite todos los días que los ciclistas seamos objetivos en las mirillas de los coches.

casco cilista

3 pensamientos en “Testamento de un ciclista urbano

  1. Suscribo por completo lo que dices. La movilidad en nuestra ciudad es delirante, propia de un cómic, y encima a los ciclistas nos tratan como si fuésemos los culpables de todo.

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